viernes, 1 de mayo de 2015

¿Cómo se arregla este peo?

Capítulo 5: El nuevo Stephen Hawking camina y es de Maracay

Sí, necesitaba un título “coño é madre” para llamar tu atención.

En noviembre del año pasado, Fernando Febres-Cordero Carrillo se convirtió en el único latinoamericano que ha recibido el Premio "Sofja Kovalevskaja" de investigación de la Fundación Alexander von Humbold. Dicho premio incluye un financiamiento para desarrollar una universidad o instituto de investigación alemán de su elección, proyectos innovadores por un período de hasta cinco años, en distintas áreas de investigación de las ciencias, en su caso, la física.

Como toda buena noticia, pasó por debajo de la mesa, en una época donde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), otra maravilla creada por Pérez Jiménez, corre el riesgo de ser convertido en una fuente de financiamiento de políticos por culpa del actual ministro de Ciencia y Tecnología.

Febres nació en 1978 en Maracay. Estudió en el Colegio San José y cursaba quinto año cuando yo me encontraba en noveno. No compartí con él y lo recuerdo porque en todos los lunes cívicos duraban 10 minutos más para informarnos que él había ganado alguna olimpiada internacional en química. Al principio era un orgullo, luego una ladilla.

Estoy profundamente seguro que la capacidad de Febres-Cordero para la física yo no lo tengo en ninguna área de la vida. Existen talentos que pueden ser identificados desde temprano y Maracay es una ciudad de gente exitosa, no solo por ser cuna de reinas de belleza y de los mejores deportistas profesionales, probablemente en unos años también podamos exponer un Premio Nobel.

Pero en mi opinión, y con el espíritu de que todo debe ser mejorado, yo considero que Febres fue un talento que, o bien pudo ser promovido por un sistema educativo diseñado solo para premiar la excelencia, o también es un sobreviviente de un embudo, al cual no le interesa el desarrollo intelectual, personal y moral de la mayoría. Por ello aquello de la Misión Sucre y la Universidad Bolivariana, tristes ejemplos de mediocridad en un país cuya educación superior no es, de lejos, su principal debilidad.

Por eso vuelvo a hablar del “ministro de la inteligencia” Luis Alberto Machado, y su modelo de procesos básicos del pensamiento. Por eso insisto en que tomemos al Maestro Abreu como un ejemplo que sí es posible lograr cualquier meta. Venezuela hoy tiene más niños músicos que los tres países que hablan alemán (Austria, Suiza y Alemania), las cunas de los principales exponentes de la música clásica.

Si bien yo no participé en el “Sistema”, sé ha dado pertinencia a las ideas de Machado, considerado lo difícil que se cree es aprender a leer música. En la universidad sí cursé tres módulos de una cátedra llamada “Procesos Básicos del Pensamiento”, basada en las ideas de Machado y cuyo objetivo es la enseñanza sistematizada de la inteligencia.

A manera de anécdota, recuerdo que en el segundo módulo nos enseñaban que si A+B=C, entonces C-B=A. Si A es mayor a B y a su vez ésta en mayor a C, por supuesto que C es menor que A. Si me hubieran explicado esa vaina así en primaria, no hubiera llevado a reparación matemática de séptimo.

Nota del editor: Yo era flojo y mi profesor no fue el más brillante.

Lo que quiero decir es que no es necesario que el Estado invierta recursos en crear un sistema de educación universitaria pública paralelo al existente. Los muchachos de los liceos públicos siempre estarán en desventaja con los de los privados en cualquier examen de admisión, sencillamente porque nuestros liceos imparten una muy mala educación, que por demás tampoco “Sistematiza la enseñanza de la inteligencia”.

Que si los hijos de los ricos compran cupos en la UCV…Que si en el Iupfan pasan a los hijos de los generales…esos son solo paradigmas que justifican el fracaso. A propósito, la última vez que fui a la ahora Unefa en Maracay, había una perra pariendo en la biblioteca.

Yo sí pienso que es posible construir un sistema educativo que nos permita solucionar problemas, no crearlos. Entender que cualquier investigación requiere de elementos como la observación, descripción, encontrar diferencias, comparación, creación de una hipótesis y conclusiones o resultados. Solo así no solo tendremos profesionales universitarios a la altura de cualquier país del mundo, también bachilleres tan cultos como los colombianos.

¿Que el gobierno no aplicaría un sistema así porque eliminaría la ignorancia y tal vez eso signifique la muerte del “chavismo”? Puede ser, o también podría ocurrir que seamos capaces como pueblo de inventar un socialismo sustentable.

Los cerebros para salir de esta crisis existen y son venezolanos.


El principal enemigo de la ciencia no es la ignorancia, sino el prejuicio. Neil deGrasse Tyson.

¿Cómo se arregla este peo?

Capítulo 4: El poder del buen ejemplo

Slugger: se le llama así al bateador de gran poder.
Slugging: Es una medida del poder de un bateador, calculado en el total de bases alcanzadas entre el total de turnos al bate (por ende, si un porcentaje de bateo perfecto sería 1.000, uno perfecto de slugging sería 4.000).

Al momento de escribir esta reflexión, Miguel Cabrera tenía 395 cuadrangulares en su carrera de Grandes Ligas, solo a 4 de los 399 que pudo conectar Andrés Galarraga. Todo parece indicar que este mes “El Gato” dejará de ser el máximo jonronero venezolano del mejor béisbol del mundo, también si la salud, la suerte, la gracia de Dios y la fuerza de voluntad para alejarse de la bebida que tenga Miguelito, le permiten seguir conquistando récords en su carrera de “Slugger”.

Existe una anécdota sobre una entrevista que hizo el canal Fox Sports a Miguel Cabrera. Ante la pregunta ¿Qué hubieras sido si no jugaras pelota? A lo cual con una sinceridad tan admirable como preocupante, respondió “Malandro”. Miguel nació en un sector popular del norte de Maracay, cercano a mi casa, donde lamentablemente esa es una de las aspiraciones de cualquier chamo oriundo de un centro urbano venezolano.

Galarraga también vino de abajo. Chapellín es tal vez la puerta de entrada a la miseria en la Ciudad de Caracas. Describen algunas crónicas –en lo personal jamás he ido-, su casa como una estructura de los años 30´s, entre bloques rojos, zing, miseria, pelotica e´goma y jerseys de básquet, mezclados con reguetón, basura y jóvenes con pistolas.

También existe una anécdota sobre el “Gato”, entiendo que era atribuida a Delio Amado León. Se decía que su mejor amigo en los Leones era otro “Slugger”, tercera base y cuyos apodos lo asociaban a actrices de telenovelas, por su forma de batear y sus peinados pocos masculinos para la época. Luego de las prácticas, ambos se “encompinchaban” para beber anís.

Al poco tiempo, el otro “Slugger” fue cambiado precisamente a los Tigres, en lo que todo el mundo calificó como un regalo para los aragüeños. Un directivo del Caracas dijo: “A la manzana buena debes separarla de la podrida”. Si bien la carrera del tercera base en Maracay lo llevó a ser por mucho tiempo el segundo jonronero histórico de la liga, por detrás de Antonio Armas, Galarraga no solo se convirtió en un ícono para los melenudos, sino para la nación.

Luego de vivir sus mejores años como pelotero con el equipo de Colorado, en 1999 Galarraga fue diagnosticado con el mal de Hodgkins, una forma de cáncer en la espalda. Nunca un ídolo nacional recibió todos los buenos deseos y oraciones de una nación que tiene y tendrá al béisbol como su principal pasatiempo. La Rosa Mística, Gregory, la Madre María y tal vez uno que otro santo, recibieron tantas peticiones de ricos y pobres por igual. Hubiera deseado “El Supremo” tener la buena vibra de todos los venezolanos por su salud. Entiendo que el milagro se lo atribuyen a la primera, no solo en una sino en dos oportunidades.

Galarraga volvió a las Grandes Ligas a culminar su carrera, para la felicidad de todas y todos. Lamentablemente sus números de por vida no fueron suficientes para ser considerado, al menos en más de una votación, para el Salón de la Fama, así la prensa caraquista diga lo contrario.

Miguel Cabrera ya es nuestro primer MVP y Triple coronado, también seguirá siendo por unos años más el mejor pelotero del planeta. A los caraquistas solo les quedará el consuelo que Vizquel entrará primero que David a Cooperstown, aunque Juan Vené diga lo contrario con argumentos, por demás, muy serios.

Pero “El Gato” seguirá siendo el mejor en nuestros corazones, como un hombre que vino de abajo y que fue capaz de unir a todos los venezolanos en oración. No importa si la mayoría de los peloteros caen en la bebida y otras sustancias recreativas, tienen problemas con la Ley e incluso de violencia de género. Para nosotros, gracias a Galarraga, el Grande Liga es un ciudadano que merece nuestra admiración y respeto.

En nuestro país hay empresarios honestos que luchan día a día contra el acoso del Estado, empleados no menos honestos que entienden que, así se trabaje para una empresa privada, la “Atención al Cliente” también es un servicio público. Ni hablar de quienes, a través de grupos voluntarios, apoyan a la gente en los hospitales y en las cárceles.

Entiendo que la religión nos pide ser humildes, pero las cosas buenas hay que comunicarlas. La gente mala –lamentablemente muchos de ellos en el poder- lo hacen, así sean mentiras.

Con respeto a Miguel, entiendo que invierte parte de sus recursos en obras de caridad, algunas de ellas de la mano de Empresas Polar. De aquí a  20 años tal vez sea otro ícono de bondad.

Nada convence más que el buen ejemplo. Y Venezuela necesita enterarse que la gente buena la quiere.

jueves, 30 de abril de 2015

¿Cómo se arregla este peo?

Capítulo 3: La cultura y el trabajo digno

Es difícil imaginar cómo un país sale adelante cuando, sin producir suficiente materia prima o productos terminados para abastecer su mercado local y exportar, pueda aplicar al pie de la letra la Ley del Trabajo más avanzada del mundo. Nota del editor: Se entiende por “avanzada” como aquella que garantiza la estabilidad laboral.

Y en lo particular yo estoy muy de acuerdo con el respeto al tiempo libre del trabajador, sobre todo en ciudades como Caracas, donde el tráfico incide negativamente en la calidad de vida. No solo porque mi empleador sea el mismo Estado que ha promovido estas leyes, además el uso de ese tiempo libre ayuda al sector comercio y a la salud mental de la sociedad.

Pero los extremos a los cuales ha llegado el Estado venezolano rozan con el premio a la vagancia. El hecho que un empleador tenga que invertir 4 veces más en abogados para ejecutar despidos justificados ante el ministerio correspondiente, que lo que le correspondería liquidar triple a un individuo -en una empresa que no garantice la jubilación, es decir casi todas excepto Polar-, es un indicador muy preocupante para imponer una estrategia que reactive la economía.

Hagamos el ejercicio entonces de ver, con estos ojos liberales, al sector cultural. Más allá que para un empresario una persona que viva de la cultura –a menos que sea Dudamel- es un vago. En Venezuela nadie puede vivir de la cultura –en muchos casos tampoco de un trabajo digno-, pero sí existen casos de compatriotas que se “resuelven” sin trabajar, entre Misiones, raspar cupos, bachaquear...

La cultura es necesaria para la sociedad, porque más allá de que entretiene, es quizás el verdadero indicador de desarrollo de una sociedad. En lo único que Caracas le lleva “una morena” a Maracaibo, Valencia, Barquisimeto y Maracay, es precisamente en este tipo de ofertas, porque en calidad de vida hace rato quedó detrás.

Pero siento que estos sectores de “avanzada” –no de nuestra izquierda populista y panfletaria, sino la moderna europea, brasilera o chilena- se afincan tanto en los derechos sociales y en preocuparse por la “explotación del proletariado”, que olvidan que la cultura puede generarse desde el trabajo digno.

Mi abuela –vuelvo a mis raíces vegüeras- si bien era aragüeña, nació en Barbacoas, el pueblo más al sur de mi estado, por tanto es paisana del máximo exponente del folclore venezolano: El tío Simón.

Se dice que la “tonada llanera”, de la cual Díaz es su máximo exponente, nace del trabajo del campesino, entre ellos el “ordeño” y sus diálogos entre el “vegüero” y la vaca. Es decir, en las condiciones de explotación del campesino –quien en realidad si no trabaja, no come, a diferencia de un “muchacho de apartamento” que le basta con ir a un abasto- es posible hacer cultura. Porque en el fondo si algo perdió esta sociedad con el éxodo rural – urbano fue el desconocimiento del “trabajo digno”.

No podemos encasillar a la “cultura” en un Hipster, que con la excusa de conocer La Sagrada Familia o el museo de Louvre, pide unos dólares Cadivi para “estudiar arte” y quedarse en Europa consumiento drogas y viviendo de la indigencia, o peor, los carajos de “Otro Beta”, que tienen verdaderos monumentos como “la Maestranza” vuelta mierda a punta de grafitis y consumiendo droga escondidos en las dependencias municipales.

La cultura es parte de ti y tiene como contexto la realidad que te tocó vivir.

Y quien dedique su vida en un ciento por ciento a la cultura, debe dar lo mejor de sí para la promoción de los demás artistas.

martes, 28 de abril de 2015

¿Cómo se arregla este peo?

Capítulo 2: Gestión por competencias

Yo no soy ni tan moreno, ni tan chaparrito y difícilmente alguno de mis ancestros haya sido esclavo de los españoles –tal vez sí de los árabes-, pero todo el árbol genealógico que he estudiado, al menos hasta 6 generaciones atrás, tiene raíces en este país. Para mí no existe un concepto distinto a la palabra “Patria” que no sea Venezuela.

Mi abuelo materno nació en 1912 en Lezama, estado Guárico. Por su ubicación geográfica y época, debo admitir que era vegüero, como la inmensa mayoría de este país, hasta que llegó la democracia. Sabía leer, entiendo que llegó hasta sexto grado y su libro de cabecera –todo el mundo lo tiene en su “Top Ten”- era la biblia.

Pero a pesar del respeto que le tenía mi mamá, debo admitir que ignoraba muchas cosas. Una vez sembró unos “arbolitos chiquitos” en mi actual residencia, que terminaron siendo unos Chaguaramos. Debimos pedir permiso a la Alcaldía y traer a 5 obreros para poder cortarlos.

Una de sus creencias era que el “Huso Horario” correcto del país debía ser el del Meridiano de Barlovento, porque el deber ser es que en el momento que el sol se ubique en la mitad del país, es el mediodía.

Años después, llegó a Miraflores una persona por quien él no hubiera votado –para él, el comunismo eran vainas del demonio, de hecho era copeyano-, pero compartía ese mismo punto de vista. Dicen los expertos que levantarnos media hora antes (Es decir, nuestras 6:00AM de hoy son las 6:30AM de antes) causa una mayor generación de energía. Para ser más claro: La cantidad de gente que necesita “pararse” para ir a trabajar a las 6:00AM –y que antes necesitaban energía eléctrica- es menor que quienes están despiertos a las 6:00 PM, lo cual genera un mayor consumo de electricidad, porque a esa hora ya todo está oscuro, sobre todo en nuestro “invierno”.

Tan vez este pequeño detalle no sea toda la causa del problema eléctrico, ya que de por medio hay una falta de inversión en infraestructura y mantenimiento, guisos en la sub contratación de General Electric por medio de una empresa de maletín –caso “Bolichicos”- y por supuesto la época en la cual las iguanas están en celo, y les da por tirar sobre los gigantescos tendidos eléctricos que hay desde Guri al resto del país.

La ignorancia de Hugo Chávez –también la de mi abuelo, lo acepto- y un poco de ministros corruptos y jalabolas, agravaron una crisis que podría solucionarse en parte con medidas tan sencillas como volver al antiguo “Huso Horario”, que además permitiría sincronizarnos de nuevo con las bolsas de valores más importantes de nuestro propio continente, tales como las de Mercosur.

Aquí falta “Gestión por competencias”, algo con lo que no se cumple en el resto de los ministerios. Por ejemplo José Vicente Rangel y Aristóbulo Istúriz, periodista uno y educador el otro, quienes estarían capacitados solo para ser ministros de comunicaciones y de educación, pasaron por todos los cargos de la administración pública. Ni hablar de Dante Rivas. O el caso de nuestro actual ministro de educación, Héctor Rodríguez, quien no es facilitador, y el de Ciencia y Tecnología, quien hasta no hace mucho montaba antenas microondas en RCTV.
Y repito ¿A quién coño se le ocurre poner en la Presidencia a un chofer de autobús?

Aunque parezca antipático el concepto de “Gestión por competencias”, sobre todo para aquellos quienes creen en el aprendizaje empírico, o en el dicho “más sabe el diablo por viejo…” también es de sabios reconocer cuándo no se está capacitado para asumir ciertas tareas. Más que de sabios, es un gesto de humildad.

¿Cómo se arregla este peo?

Capítulo 1: Cuestión de valores

Como he escrito en varias oportunidades, la mayor parte de mi bachillerato lo desarrollé en un colegio católico. Me molestaba mucho –ya de adolescente- que me dieran materias como “Champagnat”, “Religión” y alguna otra que no recuerdo, pero que curiosamente pasaba con 20. Mi argumento era muy sencillo: Ustedes no pueden asumir que yo tengo que profesar su religión, así sea la de mis padres.

Como podrán darse cuenta, pues sí, simpatizaba con las ideas de la izquierda.

En mi mundo ideal, en las escuelas públicas y privadas se ofrecería una cátedra llamada religión, en la cual se les enseñaría a los niños las virtudes del cristianismo, judaísmo, budismo… y se les daría la oportunidad de asumir alguna de ellas, ya que para todo ser humano es importante su relación con Dios. O al menos los valores de cada una de las religiones.

En el principio de los tiempos, la religión fue más un mecanismo de control social que una expresión de fe. Antes que existiera el derecho, la democracia, las constituciones, cuando los seres humanos aun no conocían la disciplina de los griegos o los romanos, la única razón que impedía robar (Mandamiento 7) o matar (Mandamiento 5) era el castigo de Dios. Luego llego la política a los templos y el resto es historia.

A pesar de eso, siempre ha existido en cada ser humano una búsqueda espiritual. Incluso, desde un punto de vista muy pragmático, Dios existe por el simple hecho de ser un invento del hombre, como existen los números, el tiempo y las medidas de la física y la química...

El problema de nuestro país son los valores. Recientemente entrevisté a un amig,o que además de ser el típico árabe que tiene un negocio en la calle Vargas de Maracay, es “Acólito”, es decir, algo entre Monaguillo y Cura. Ante la pregunta de cómo interpreta el pasaje bíblico “Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios” (Marcos 10:25 según Google), esta fue su respuesta:

“La riqueza debe utilizarse para generar bienestar”.

Si la mayoría de los empresarios tuvieran esta filosofía y se empeñaran en que sus empleados surjan, no tendríamos a una parte importante del país dejando que unos militares corruptos terminen de saquear lo que queda del tesoro nacional, por el simple paradigma de “Ser rico es malo”. A veces la estupidez tiene justificación.

Pero no seamos mezquinos con las demás creencias. Yo conozco judíos honestos y buenas personas, tal vez porque se han aclimatado más nuestro trópico que al calor de la “Tierra Santa”, y en lo personal me consta que los “Evangélicos” hacen en las cárceles y los hospitales el trabajo que los comunistas toman como bandera, pero no hacen más allá de su entorno, y que el Estado solo los recuerda a la hora de una licitación: Darle paz al moribundo –Frase de Pepe Mujica- y regenerar al hombre de mal.

Y quien ha recorrido Venezuela como yo, sabe que la mayoría de este país es “Cristiana” y que solo los curas “resteados” llegan a las etnias del Amazonas. Aunque si les soy sincero, el “Pran” de la Torre de David es evangélico y en cuanto a los santeros… me parece más “útil” matar a un toro en una corrida que a una mascota en un río.


En fin, la religión es el alimento del espíritu y para levantar a este país se necesita la unión de todos los hombres de buena voluntad, porque son ellos la verdadera oposición, no los políticos. Así cada uno crea que su Dios es el verdadero.

lunes, 27 de abril de 2015

Mi Peo, tu peo, nuestro peo: Venezuela

Uno de los graves problemas que tiene este país es que las ideas más brillantes –incluso aquellas que nacen en una borrachera- no quedan por escrito. Lamentablemente nuestras mentes más brillantes están sometidas a la generación 2.0 del internet, aunque creo que el problema tiene un origen más antiguo: Fue en los 80´s cuando Edmundo Chirinos, psiquiatra, sádico, asesino y chavista, bautizó a la juventud de aquel entonces como la “generación boba”.

Y eso lo dijo en el contexto de una Venezuela medianamente próspera, que apenas empezaba a sentir los dolores de parto de una crisis económica que supera los 30 años ¿Será que somos bobos porque no hemos ido a una guerra civil? ¿O somos bobos porque un grupo de venezolanos le hace el juego a un gobierno corrupto que defiende al hampa?

Todo producto de una mente brillante que violaba niñas –para su edad- bajo hipnosis. Y les recuerdo: Socialista del Siglo XXI.

Ya que comencé escribiendo sobre innombrables, hablemos ahora de Hitler. Un hombre que fue capaz de enloquecer al que tal vez sea el pueblo más brillante de la humanidad –la mayoría de los premios Nobel o una buena parte, tienen al alemán como su Muttersprache (lengua materna)- con un discurso de odio, luego que el país quedara arruinado por una primera guerra mundial y que según el Führer, también fue culpa de los judíos que no ayudaban a la economía.

Las ideas de Hitler fueron conceptualizadas en un libro, desgraciadamente de culto, llamado Mein Kampf –Mi lucha- el cual tiene en sus primeras páginas su versión de su frustrado sueño de ser arquitecto y de su “glorioso pasado” en la primera guerra como cartero. Luego se transforma en una especie de Nietzsche, pero no como un anticristo sino como un antijudío. Lo demás es historia.

El mérito de Hitler fue plasmar sus ideas –perfectamente coherentes en una sociedad arruinada y que buscaba culpables- en un texto. Aquí pasó lo mismo con el Plan de la Patria, el cual en varias versiones me ha tocado hojearlo lo suficiente como para decir que lo he leído. Ponga usted unas 20 páginas sobre una infancia en Barinas, estudios militares en Maracay y ya a partir del golpe de estado es la misma mierda. Cambie la palabra “Judíos” por “Oligarquía” y tendrá una obra literaria que solo busca echarle la culpa a otro.

Incluso puedo ser más dilapidario con la obra cumbre del “Supremo”: Sí, admito que tiene un “Para qué”, en su deseo de buscar la paz interplanetaria, pero nunca un “Cómo”. Incluso existe una versión llamada “Los objetivos del Plan de la Patria”, donde sustituye el “Vamos a producir caraotas en Apure” por “Vamos a producir XX toneladas de caraotas en Apure”. Claro, nunca dijo si con las tierras expropiadas que se cogieron algunos militares o con las cooperativas que se declaran en banca rota una vez le bajan recursos. Tampoco si deben construirse “Misiones Vivienda” en tierras fértiles.

Es más, me atrevo a asegurar que ningún chavista ha leído si quera los “spoilers” de tan inmamable escrito –al menos el Mein Kampf tiene sus fanáticos-, pero lo tienen en físico en su casa. Yo la tengo en mi oficina, al lado del libro azul, como todos los fanáticos que creen en algo que en el fondo no comprenden su inutilidad ni su no factibilidad.

Pero allí caigo en un argumento más profundo ¿Qué ideas tienes tú para sacar al país adelante? El único venezolano brillante que se atrevió a desarrollar un modelo para pensar fue Luis Alberto Machado, quien al ser nombrado “ministro de la Inteligencia” fue sometido al Bullying venezolano, bajo el argumento de la burocracia innecesaria de Luis Herrera. Pues su modelo es la base del sistema de orquestas juveniles –sí, el del Maestro Abreu, a quien todos le jalamos bolas-, ya que se demuestra la posibilidad real de reunir a un grupo de niños sin ningún tipo de conocimiento de música y ponerlos a tocar en unas semanas.

La oposición no es un grupo de políticos sentados en una mesa de unidad tratando de resolver los peos de los partidos –algo que además será necesario cuando tengamos que sentarnos con aquellos que creyeron que esta locura era posible-, sino aquellos venezolanos de buena voluntad que quieren hacer las cosas distintas.


¿Qué has escrito tú para sacar a tu país adelante? ¿Estas resignado a la “zona de confort” de huir a un país con más seguridad, pero donde cambiarás unos problemas por otros? Por eso te invito a escribir tus ideas: Este es mi peo, tú peo, nuestro peo: Venezuela.

viernes, 24 de abril de 2015

El peligro de los símbolos


Otra cosa que he aprendido de mis juntas con psicólogos es el riesgo que uno corre al identificarse con un objeto, un símbolo o un animal.

El mayor peligro es asumir como karma las principales características de, en mi caso, un felino. Los Tigres son autosuficientes y mejores peleadores que los mismos Leones, ya que los segundos suelen vivir en manadas, mientras que el otro se las arregla solo.

Peor que eso es ponerle un nombre de una persona. Pero aquí viene mi justificación.

Mientras mis compañeros de colegio iban a clases con camisas de sus equipos europeos o selecciones nacionales del país de sus abuelos –en aquella época el marketing deportivo era solo para ricos-, desde niño iba a mis clases con una camisa de los Tigres por debajo del uniforme. Con el tigre del símbolo de los 90, en una franela de mala calidad comprada a un buhonero fuera del estadio.

Es decir, desde niño no solo soñaba con que algún día Adidas, Nike (Under Armor si fue patrocinante, actualmente es Outfield) o Puma vendieran las camisas de mi equipo de béisbol ¿Y tener un peluche? #NWLD.

Pus ese tiempo de Dios llegó con el nuevo milenio y fue en 2008 cuando compré al tigre que hace honor a mi cuenta anónima de Facebook. De hecho compré dos y luego dos más, uno de ellos para el primogénito de mi mejor amigo.

El Tigre de mi carro, más allá de su nombre, representa a la mejor época de mi vida, cuando compré mi carro, logré escalar a un trabajo digno cerca de mi casa, vi a mi equipo ganar tres títulos seguidos -y una Serie del Caribe- y también fueron los años cuando mi sobrina aún era una niña, pero ya hablaba y razonaba con su tío.

De hecho ella lo bautizó “Minitío”. Aún mantengo esa mentira blanca con ella. Su nombre real representa a uno de esos buenos recuerdos.


¿Qué si soy capaz de botarlo? Jamás. Porque eso no cambiará lo que soy el día de hoy, el producto de mis virtudes y defectos, de mis aciertos y mis errores. Además ha sobrevivido a tres robos. Si algo seré hasta el último día de mi vida es Tigrero y espero recordar en ese momento muchos de esos años, muchos de esos buenos tiempos.

Las metas vs la soledad: ¿Para qué?

Comienzo este relato con una anécdota, ya que mi amigo “El Marciano” me dijo que soy mal escritor cuando hago una introspectiva sobre mí mismo.

Me encontraba en Cuyagua despidiendo (en realidad fueron infinitas despedidas) a un amigo, quien inicialmente se iba a los Estados Unidos, pero luego que le negaron la Visa, cambió su rumbo a Panamá. Allí compartí con nuestros amigos, su mamá –la persona más divertida del viaje y vaya que éramos unos locos- y su hermano.

Uno de nuestros amigos comparte mi nombre. Es árabe, masón, cree en la Ley de la Atracción y sus ídolos en la política son Hitler y Pérez Jiménez. Cualquier pendejo habría buscado discusión, en vez de escucharle, para descubrir a un personaje digno de una divertida novela contemporánea.

Sus convicciones son tan grandes, que afirma que si él mentalmente se propone levantar un auto, podría hacerlo –al mejor estilo de Tussan, Tamao o el borracho del FUA- y que su meta era ser Presidente de Venezuela.

Luego de escuchar su divertida megalomanía –no niego que en algunos puntos de su monólogo tenía razón sobre su forma de ver el país- le pregunté: Pana ¿Para qué quieres ser Presidente? ¿Qué harías tú para sacar el país adelante? Su respuesta fue el silencio.

Muchas de las metas que nos trazamos en la vida tienen como objetivo complacer un capricho o cumplir un “proceso psicológico”. Lo veo todos los sábados en mi clase de Maestría, ya que cuando nos toca hablar sobre “Semiología”, “Semiótica” o “conducta”, he visto a personas pequeñas decir “Soy grande”, a gente sin ideas “Soy líder” y a dos madres llorar desconsoladas porque la delincuencia o las deficiencias de nuestro sistema de salud público les quitó un hijo.

Basta con hablar con cualquier persona afecta a alguno de los dos bandos políticos del país para darte cuenta que de un lado hay individualismo y desinterés por el prójimo, y del otro mucha soberbia, abandono y resentimiento, ambos perfectamente manipulados por quienes nos gobiernan, para que todo continúe de igual para peor.

Pero volvamos al tema de las metas. Nadie que quiera ser Presidente de un país está bien de la cabeza. Y difícilmente en este contexto de sociedad pueda tener una relación estable. Nuestro actual Presidente mantuvo durante años una extraña relación con su primera combatiente; la vida sentimental de nuestro difunto último expresidente fue un desastre y el candidato perdedor de los dos últimos comicios –y principal favorito para unas nuevas elecciones mientras López siga preso- sigue soltero a los 40 y dele, no sin antes ser novio de las mujeres más hermosas del país.

Caldera, quien dejó el poder en el siglo pasado, si mantuvo su relación con Alicia hasta el fin de sus días, precisamente porque eran otros tiempos, cuando la mujer vivía la vida del hombre. Hoy es casi imposible que un hombre o una mujer puedan decir que vivieron una vida a plenitud atados desde su juventud a una sola persona.


Por ello me atrevo a concluir con una frase nada optimista: “El precio de cumplir tus sueños suele ser quedarte solo”, precisamente porque conseguir tus metas implica una conducta obsesiva. Yo he cumplido los míos ¿Y tú? ¿También quieres ser Presidente sin saber para qué?

lunes, 20 de abril de 2015

Mi debut serio en la política

Enrique Tejera París es un personaje venezolano que se dio a conocer por algo muy común en tiempos de revolución: Un “fallido” intento de golpe de Estado.

Recuerdo cuando Globovisión transmitió en vivo el allanamiento a su hogar. Funcionarios del Sebin, vestidos estilo Rambo, entraron a su casa. Él salió en pijamas y con pantuflas, declaró ante el medio privado y pidió a los funcionarios que por favor le devolvieran la agenda que se llevaron, porque era de su señora.

Los troleó tan de pinga que por un momento pensé que el viejo en realidad estaba metido en una vaina. Pero que va, lo buscaron muy parecido a Carmona Estanga.

Años después empecé a trabajar en un diario de la ciudad de Valencia. Alfredo Fermín, el periodista más respetado del periódico se encontraba en una pauta y por supuesto mandaron al de institucionales. Era un personaje demasiado importante para mandar al pasante.

Con el dueño del periódico a un lado y del otro al gerente general, prendí mi grabador en la sala VIP –a la cual nunca había entrado- para entrevistar a quien, según las salas “situacionales” de quienes dirigen las políticas de comunicaciones del Estado, sería el nuevo “Autoproclamado” o “Pedro el breve”.

Tejera habló y expuso con tranquilidad su punto de vista. Mis preguntas, abiertas todas, dejaron que un viejo con muchos conocimientos, expusiera durante una. En lo personal me pareció el propio pendejo que cree tener la capacidad para liderar la oposición, pero es incapaz de meterse en el barrio “Los Hornos” a escuchar las necesidades de la gente.

Al finalizar la entrevista, me dijo en frente de mis jefes: “Usted es un gran periodista, porque sabe escuchar”.

Luego de publicado el artículo, el propio Fermín dijo: “Muchacho, usted tiene vena para la política”.
Esa ha sido la única vez que he escrito seriamente para esa fuente. Ah, lo olvidaba, mi último día de trabajo en TalCual, Teodoro Petkoff me dejó titular el editorial: “Tracalero”, ya que el texto hacía referencia a las trampas tecnificadas del CNE, tales como aumentar la población de un municipio, aun en contra de la data del INE, para asignar mayor cantidad de diputados en municipios donde las UBCH son fuertes.


Bueno, en aquella época se llamaban “Círculos Bolivarianos” y yo soñaba con escribir para deportes. La vida me llevó a las páginas de negocio y tecnología. La verdad no me arrepiento.

Un poquito de patriotismo, por favor

https://soundcloud.com/dolartoday/pensando-en-irte-el-inspirador-mensaje-de-lorenzo-mendoza-todos-somos-necesarios



Yo entiendo que ya parezco un evangélico intentando buscar que mis amigos, mi entorno y que las personas que piensan como yo, se queden en Venezuela. Incluso recurriendo a cuentas optimistas para decir que si le echamos bolas, la oposición puede sacar más diputados que los que ganó en chavismo en 2010, y que con el control de un poder público, el Estado dejaría de perseguir políticos para empezar a ocuparse del hampa.

Esto en un país donde los policías hicieron una marcha este fin de semana para exigir más seguridad.

Hoy fue viralizado un audio de Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar –mi sobrina estudia con su hijo, como cultura general- en el cual se dirigía a sus trabajadores. “Quien decida irse, está cambiando unos problemas por otros”, “En mi casa me enseñaron a ser responsable”, son dos de las frases que han levantado roncha entre quienes están pensando en irse, ya compraron pasaje o sencillamente ya se fueron.

No solo yo comparto ese pensamiento. Julio Jiménez Gélder, conocido como @Juliococo fue más “coñodemadre” en su Facebook oficial y twitter: “Prefiero esforzarme al máximo para lograr los cambios que esperar a otro que lo haga, quejándome de todo, maldiciendo a todos sin hacer nada”. Es una forma muy elegante de llamar “cobardes” a quienes decidieron irse, decisión que al menos yo respeto.

El tema es clave. En las pasadas elecciones presidenciales, se estimaba que ya un millón de venezolanos vivían fuera del país y están en edad de votar. Sólo una décima parte están inscritos o hicieron el cambio de residencia a su embajada cercana, y obviamente, casi todos votaron por Capriles. Una masiva participación habría podido “voltear la diferencia con Maduro, que solo fue de 200 mil votos.

Aunque nunca se debe contar con esos votos. La gente que tiene más de 10 años fuera del país ya está desvinculada de nuestros problemas y de nuestra sociedad. Quienes se fueron a “solucionar problemas” o a “rencontrarse” con otros, dejaron un pie en Maiquetía. Conozco varios casos de gente que se ha “ido demasiado” varias veces, sencillamente porque su problema no tiene nada que ver con el país sino con su propio crecimiento personal.

Mendoza también fue muy realista. “Los 30 millones de venezolanos no podemos irnos a Panamá o Colombia. Yo estoy con ellos, con quienes no se pueden ir”. Es cierto, más aun cuando debemos considerar que quien promovió el “emigrar barato” fue el mismo gobierno, haciéndose el loco con los “cursitos de inglés” en Irlanda. Quienes manejan el Estado no quieren que las personas preparadas y honestas asuman el control del país.

Pero no todo es negativo. Reportajes sin ningún fundamento afirman que en el último año se han ido un millón de personas por Maiquetía, dato que debe ser falso. Primero por la cantidad de gente que cabe en un avión, segundo por los “turistas Cadivi” y tercero porque Tareck William Saab, defensor del Pueblo, informó que solo 11 mil venezolanos que viajaron a Irlanda no han regresado. No creo que hayan emigrado 989 mil venezolanos entre los demás países en solo dos años.

Pero lo que sí hay que combatir es el derrotismo. Cualquier proyección electoral sobre las elecciones parlamentarias es estúpida si la oposición es incapaz de motivar a su gente, o mejor dicho, si el opositor deja de ser estúpido y comprende que la única forma de ganar electoralmente a esta gente es por know out. Una parte importante del chavismo se abstendrá o volteará el voto, pero ese peo es de ellos, no nuestro.

Y quien se aferre a la idea de poder sacar una Tablet en un autobús sin que te maten, saquen bien sus cuentas: ya los subsidios se acabaron y el Estado no puede comprar tu conciencia, no puede pagarnos el “Beneficio” de adquirir dólares baratos.

Mendoza tal vez no haga cola para comprar Harina Pan y viaje en helicóptero, pero siempre fue rico y no es un enchufado, todo lo contrario, su empresa es la más auditada por el Estado. Ser rico no te hace querer menos a tu país, querer irte o sentirte frustrado tampoco.

Da arrechera perder una. Da frustración dejar de intentar. Yo prefiero estar arrecho que frustrado y derrotado.

“Venezuela tiene mucho más que ofrecer que otro país”, Lorenzo Mendoza.