Inicialmente quería usar este blog para escribir sobre béisbol, pero como ya tengo el dominio del web site http://www.tigrerosoficiales.com/, decidí emplear este espacio para escribir sobre mí, mis problemas existenciales y mi extraordinaria manera de mentarle la madre al mundo con una sonrisa.
Hace algunos años era poeta. Mi mejor época fueron los 16 años, cuando estudiaba cuarto año. Mi profesor Heliosi Oropeza me puso 20 de calificación por mi poema Mi poeta interno. Hoy en día lo leo y me parece una cagada, pero en su momento, el ya anciano educador dijo “Expresaste lo que sientes, y por eso tienes 20”.
Hoy en día no tengo ganas de escribir poemas, desde hace 8 años no escribo alguno. Mi inspiración eran las mujeres, las bellas hijas de los extranjeros –y una que otra morena- que ocupan el listado de quienes estudian en los liceos privados. Era una cagada porque a la mitad de ellas nunca les dije nada, y a la otra mitad, que les enseñaba mis obras, estaba tan seguro que no me pararían bola que sencillamente se los entregaba y me despedía de una vez.
En la universidad todo fue distinto. De 70 personas que estaban en las aulas, 63 eran mujeres, 2 eran maricos y 5 hombres, mientras que en el colegio, de 45 estudiantes, 5 eran chamas. Lo increíble es que en la universidad sólo me enamoré de una, quien tenía un mapa del tesoro tan sencillo que un tipo como yo no cuadraba. A ella le escribí mis últimos poemas, aunque fueron otras compañeras de estudio que con su capacidad de comprensión y deseos de pasarla bien quienes realmente merecieron tal honor.
También creo que dejé de escribir con la llegada de los mensajes de texto. Es más sencillo decir 9 palabras bonitas que tratar que una serie de oraciones que deseas suenen incoherentes y además rimen. Finalmente mi vocación de periodista, que me permite escribir textos argumentativos, me convirtió de poeta a ensayista. Creo haber evolucionado.
Luego de mi fracaso con esa belleza de la universidad, decidí buscar solo el placer, convertirme en una plasta de mierda incapaz de tener un gesto romántico, y como conclusión lógica, no he logrado una sola relación estable, solo noches entre palos y alegrías y mantenimiento de mi línea de crédito en los burdeles.
Una persona especial dijo “Jorge está jodido, porque le tiene arrechera a las mujeres”. Es cierto, mi concepto de la relación de pareja es el mismo que tiene un hombre con 25 años de casado, algo así como que las mujeres son un mueble de la casa que se queja y jode ¿Y cómo no tener ese concepto con una madre tan ladilla?
A veces quiero fantasear con alguien que no me quiere; otras no le paro bolas a quienes les importo, pero que son tan enrolladas que me recuerdan a la que me parió; a algunas no las tomo lo suficientemente en serio y las cosas se enfrían; y finalmente cuando consigo a una mujer con cerebro, pues no me puedo enamorar de ella porque sería una locura, y además se fue de mi vida antes de encontrarla.
Estoy jodido, eso no es nada nuevo. Tener un trabajo excelente, un jefe admirable, real en las cuentas corrientes y de ahorro, las tarjetas de crédito vacías y carro propio no es suficiente. Gracias a Dios es así, porque la felicidad es sólo un momento.
Hace algunos años era poeta. Mi mejor época fueron los 16 años, cuando estudiaba cuarto año. Mi profesor Heliosi Oropeza me puso 20 de calificación por mi poema Mi poeta interno. Hoy en día lo leo y me parece una cagada, pero en su momento, el ya anciano educador dijo “Expresaste lo que sientes, y por eso tienes 20”.
Hoy en día no tengo ganas de escribir poemas, desde hace 8 años no escribo alguno. Mi inspiración eran las mujeres, las bellas hijas de los extranjeros –y una que otra morena- que ocupan el listado de quienes estudian en los liceos privados. Era una cagada porque a la mitad de ellas nunca les dije nada, y a la otra mitad, que les enseñaba mis obras, estaba tan seguro que no me pararían bola que sencillamente se los entregaba y me despedía de una vez.
En la universidad todo fue distinto. De 70 personas que estaban en las aulas, 63 eran mujeres, 2 eran maricos y 5 hombres, mientras que en el colegio, de 45 estudiantes, 5 eran chamas. Lo increíble es que en la universidad sólo me enamoré de una, quien tenía un mapa del tesoro tan sencillo que un tipo como yo no cuadraba. A ella le escribí mis últimos poemas, aunque fueron otras compañeras de estudio que con su capacidad de comprensión y deseos de pasarla bien quienes realmente merecieron tal honor.
También creo que dejé de escribir con la llegada de los mensajes de texto. Es más sencillo decir 9 palabras bonitas que tratar que una serie de oraciones que deseas suenen incoherentes y además rimen. Finalmente mi vocación de periodista, que me permite escribir textos argumentativos, me convirtió de poeta a ensayista. Creo haber evolucionado.
Luego de mi fracaso con esa belleza de la universidad, decidí buscar solo el placer, convertirme en una plasta de mierda incapaz de tener un gesto romántico, y como conclusión lógica, no he logrado una sola relación estable, solo noches entre palos y alegrías y mantenimiento de mi línea de crédito en los burdeles.
Una persona especial dijo “Jorge está jodido, porque le tiene arrechera a las mujeres”. Es cierto, mi concepto de la relación de pareja es el mismo que tiene un hombre con 25 años de casado, algo así como que las mujeres son un mueble de la casa que se queja y jode ¿Y cómo no tener ese concepto con una madre tan ladilla?
A veces quiero fantasear con alguien que no me quiere; otras no le paro bolas a quienes les importo, pero que son tan enrolladas que me recuerdan a la que me parió; a algunas no las tomo lo suficientemente en serio y las cosas se enfrían; y finalmente cuando consigo a una mujer con cerebro, pues no me puedo enamorar de ella porque sería una locura, y además se fue de mi vida antes de encontrarla.
Estoy jodido, eso no es nada nuevo. Tener un trabajo excelente, un jefe admirable, real en las cuentas corrientes y de ahorro, las tarjetas de crédito vacías y carro propio no es suficiente. Gracias a Dios es así, porque la felicidad es sólo un momento.