martes, 20 de mayo de 2008

Castro Giovanni

En esa noche de bebedera de caña con mis dos panas –narrada en el enlace “Buenos Días Maracay”-, empezamos a echarnos cuentos subidos de tono. Leopoldo me sugirió que los contara en mi Blog, lo cual aumentaría mis lecturas.
En una oportunidad, un amigo de un amigo –que no soy yo-, y a quien denominaremos Casto Giovanni, se fue con mi amigo “Orteguita”, y su primo El Padre Evencio”, a una casa de montaña perteneciente a la familia de Orteguita con unas promotoras, que son en Venezuela las chicas que trabajan en la promoción de productos en supermercados o eventos públicos. Por su trabajo deber ser siempre muy bonitas, y por culpa de una u otra, se han ganado la fama de fáciles.
Orteguita, como ya dije, puso su casa. Es un rincón paradisíaco con piscina, jacuzzi y a eso de las 6 de la tarde empieza a entrar por sus ventanas una neblina súper agradable. Castro Giovanni puso su carro para trasladar a las muchachas y El Padre Evencio -a quien también llamamos El Caimán porque las manos no le llegan a los bolsillos- no puso nada.
Según cuenta la crónica, llegaron a la casa a eso de las 10 de la mañana. Cada uno cuadró con una de ellas y sorprendentemente fue El Padre Evencio quien coronó primero, sin poner un “bolívar débil” en la rumba. Antes del mediodía, y mientras Castro Giovanni y Orteguita buscaban conversación a las muchachas, ya el Padre Evencio estaba bien acompañado con su muchacha.
Y pasó el medio día, las dos de la tarde, las cuatro, las seis… Y Ortiguita y Castro Giovanni no habían conseguido nada de nada. En eso una de las chicas dijo “Bueno muchachos, nos tenemos que ir”. Tal aseveración despertó la furia de Castro Giovanni, quien fue a su auto y sacó un revolver “¿Quién es la que no va a dar culo aquí?”, expresó el radicalizado muchacho, quien en seguida rompió el hielo con las damas.
Según cuenta el cronista, la rumba continuó hasta el día siguiente. Orteguita, tratando de ser abogado del diablo ante semejante acto de violación, les dijo “pero muchachas, pónganse en nuestro lugar. Las trajimos a un sitio chévere, las tratamos bien…” Evidentemente hasta el sol de hoy no las han vuelto a ver.
Todos estos nombres son en honor personajes de unos unitarios que realizamos en la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA) para una materia audiovisual en la carrera de periodismo.
Para dar más detalles del pana, y entiendan que ese “amigo de un amigo” no soy yo, él ya es un hombre casado y calvo. Perdió el pelo por inyectarse unas hormonas para hacer ejercicios, y ahora se parece al protagonista de la película “Asesinos por naturaleza”.

domingo, 18 de mayo de 2008

BUENOS DÍAS MARACAY

Estar solo significa disfrutar la compañía de tú mejor amigo: Tú mismo. Esa frase la escuché (leí en un chat) a las 11 y media de la noche del viernes.
Yo soy una persona solitaria y sé que la soledad te permite pensar mucho las cosas, lo cual no es muy bueno. Por un momento sentí que los amigos que frecuento me hicieron a un lado y fue una experiencia un tanto desagradable porque no quería sentirme así.
Este sábado dos amigos fueron para mi casa. Uno de ellos me ha ayudado mucho en la vida y con el otro me gusta conversar que jode. El primero que llegó a mi casa fue el segundo. Con él discerní acerca de lo distintas que son nuestras conversaciones a las de hace 11 años, cuando estudiábamos en el colegio y nos cuestionábamos sobre las siguientes situaciones: “Marico, a este pana también le gustaba Rebeca”, “¿Coño, será que Verónica sabe quién soy yo?” o “Verga, Sharon me gusta demasiado”.
Esas conversaciones maricas se perdieron hace rato. Ahora fueron sustituidas por “Verga ¿Y tú no te la pegaste? Porque yo sí”, o “Coño, que pajúo era yo, si me pidió el teléfono es porque quiere que la llame. Seguro me la pude haber pegado”. Todo es más pragmático y gira alrededor del sexo. Viva la madurez.
Yo le hice ese comentario a Leopoldo, mi amigo que siempre me ha ayudado. Me dio una respuesta cruda y pragmática. “Tú y yo estamos aquí porque sabíamos que con las carajas que salimos no íbamos a llegar a nada hoy, y Germán (el otro pana) está con nosotros porque lo dejó la novia”. Siempre defenderé a la amistad como la relación de pareja perfecta, donde cualquier ausencia e infidelidad se comprende y se perdona.
Incluso su intervención fue más arrecha. Debatió conmigo sobre la necesidad que tengo de mudarme, tener una relación seria con una chama y entregarme completamente a una relación romántica. A pesar del poco tiempo que lo veo y de nuestras escazas conversaciones, su pragmatismo no deja de ser oportuno.
Pasamos la noche bebiendo cerveza y hablando guevonadas hasta que llegó el amanecer. Escuchamos música del Ipod de Leopoldo, debatimos sobre directores de cine vanguardista, la influencia de Depeche Mode en la música electrónica y uno que otro cuento subido de tono, que nunca está de más entre machos. También estuvimos horas revisando el Facebook, viendo los perfiles de las chamas que estudiaron con nosotras, quiénes estaban gordas, cuáles habían parido y cuáles se han puesto Tunning.
En una canción de U2, Bono escribió “Lo que tú no tienes ahora es porque no lo necesitas”. Necesitaba estar con estos dos amigos, escuchar la crudeza de uno y el llamado desesperado a la sensibilización de nuestras conversaciones con el otro. Ellos y su mensaje, llegaron al momento justo, y pude ver cómo amanece Maracay desde un edificio de la urbanización El Centro con una Solera verde en la mano derecha. Dios bendiga la amistad.

viernes, 16 de mayo de 2008

Es fácil hacer humor en Venezuela


Y el jueves 15 terminé de leer el libro de Iván Loscher. Todo un récord si considero que me lo regalaron el 6 de mayo.
El libro me gustó mucho, la verdad lo disfruté. Incluso me hizo sentir culpable por ver South Park.
La reflexión que me queda del libro es que considero demasiado fácil hacer humor en este país. Hace pocos días me han mandado muchas fotos a mi correo de las sandeces que hacemos los venezolanos, tales como infracciones de tránsito, situaciones insólitas, dichos escritos con Griffin en el vidrio trasero de los autos y demás.
Para ser humorista en Venezuela solo tienes que ser un gran observador. Ella es tan bella que causaba sospechas deja a la ficción en ridículo.

jueves, 15 de mayo de 2008

TEODORO Y EL TRACALERO

Me encanta escribir de política, pero en esta oportunidad hablaré no de un izquierdoso arrepentido, sino de uno de los mejores jefes que he tenido.
En mayo del año 2000 inicié mis primeras pasantías como periodista. Un mes antes, el primero de abril, nació el diario TalCual, como una iniciativa de un grupo de inversionistas privados para sacar un nuevo diario vespertino en la ciudad de Caracas. Meses antes, y por una presión al mejor estilo de Blanca Ibáñez y su combo, el presidente Chávez ordenó a la Cadena Capriles la destitución de Teodoro Petkoff como editor del Diario El Mundo, hasta ese momento el único vespertino de Venezuela.
A sabiendas que en sus inicios ese diario necesitaría de mano de obra a bajo costo, metí mis papeles en la publicación y para mi suerte quedé. No me pagaron el mes de Práctica Profesional que estuve en Caracas, pero dejé un buen nombre y buenos amigos. Muy a mi pesar trabajé en la sección de Cultura, la cual considero una pereza.
Tuve la oportunidad de entrevistar a Teodoro para hacer un informe de esas primeras pasantías. En dicha entrevista pude agradecerle lo mucho que hizo durante el segundo gobierno de Caldera, quien es el político que más admiro desde mi infancia.
Dos años después, en pleno mundial de fútbol de Corea / Japón, volví a tocar las puertas del vespertino. Tuve la oportunidad de manejar la página “Sumando Negocios”, lo cual fue una premonición de lo que se convertiría mi vida profesional. Conocí a grandes periodistas, entre ellos Pedro Pablo Peñaloza, Alejandro Botía, Edmundo Bracho, Marcos Salas, Julio César Tovar, Marian Marval, Carla Candia Casado, Alejandro Chacón, Héctor Becerra y por pocos días a Juan Carlos Rutilo, conocida figura hoy día de las transmisiones de fútbol.
Manejar una página de negocios es lo mejor que te pueda pasar, aun si tienes un “empepamiento” por cubrir la fuente deportiva. Durante meses asistía a Test Drives de automóviles, me regalaban agendas electrónicas, impresoras, cualquier cantidad de material POP, y encima de eso sí me pagaron las pasantías.
Mi relación con Teodoro fue muy distante. Siempre saludaba y se despedía cortésmente de sus empleados, a pesar de haberse ganado a pulso la fama de ministro antipático.
En noviembre de ese año, un mes antes del paro, ya la situación económica del país no pintaba bien. Mi jefa, Jean Gabriela Liendo, me dijo que el periódico no tenía cómo ofrecerme un contrato como periodista fijo, por lo cual dejaría TalCual luego de seis meses.
En mi último día en TalCual, a Teodoro le estaban acomodando la computadora de su oficina y tuvo que sentarse a mi lado para escribir su editorial. No encontraba la palabra justa para titular su artículo, hasta que yo le sugerí “tracalero”. Teodoro decidió titular así a sus cuartillas que describían alguna acción política del gobierno de turno. Luego de eso fui a su oficina, se despidió de mí agradeciéndome por mis meses de trabajo y finalmente tuve un almuerzo con mis compañeras de la sección de economía, Delia Meneses, Yorimar Ron y mi jefa.
Me dolió mucho despedirme de Caracas ese mes de noviembre. Ojalá algún día pueda vivir otros 7 meses por allá.

martes, 13 de mayo de 2008

Matombo.com.tz

Leyendo el libro de Iván Losher, de quien me enteré en su obra que estudió filosofía, descubrí que nuestras vidas son fascinantes. Este hombre tiene tantas anécdotas, y las convierte en una lectura entretenida. “Ella era tan bella que causaba sospechas”, es uno de esos libros que me leeré en menos de un mes. Soy Géminis y por eso me aburro rápido al leer libros de más de 100 páginas, no importa el tamaño de la letra.
Trotando por las ballenas recordé muchas historias asombrosas, de las cuales escribiré en este blog en lo sucesivo. La primera de ellas será sobre un personaje imaginario que ha tomado mucha fama, más de la que pensé.
Hace más de 6 años empecé a mandar correos pornos a mis amigos, esas cadenas interminables que en algún momento terminan contaminándote el PC con virus. Mi amigo Alberto Benarroch es uno de los mayores seguidores –y proveedor- de esas presentaciones en Power Point libidinosas. Un buen día empezamos a recibir correos de negros con “extremidades extremadamente grandes”. Por supuesto que el asunto causa gracia -y vergüenza-, y además siempre está acompañado de alguna catira espectacular que parece estar hueca por dentro.
Seguramente en honor a un conocido jugador de baloncesto, Benarroch bautizó al personaje como Matombo (Hubo un jugador de la NBA llamado Mutombo), y desde hace algún tiempo, todos los correos donde aparezca un negro super desarrollado, lo titulamos “Matombo y su gira por Asia”, “Matombo en Barinas”, “Matombo y la hermana de Ronaldiño”. Cada vez que mando un correo del personaje recibo mails, mensajes de texto y llamadas de amigos riéndose de las aventuras del singular personaje.
La verdad Matombo no existe, ni Katanga, ni ninguno de ellos. Matombo es una población de Tanzania, mientras que matombo.com es la página de un escultor abstracto de Zimbabwe, que la verdad parece estar muy anciano para tener “extremidades extremadamente grandes”. Katanga es una población de Sudáfrica. Viva Google Earth.
Lo cierto es que bajando uno de esos correos, le cayó un virus arrechísimo a la computadora y perdí información valiosa del disco duro (En su mayoría correos de catiras y de Matombo). Pero no importa, Benarroch ha tenido que formatear su disco no más de 6 veces y sigue mandando material para el disfrute de nuestros ociosos amigos.

domingo, 11 de mayo de 2008

2001: Odisea al espacio

Esta película de Kubrick sinceramente me fastidió en sus primeros 30 minutos, donde solo salen unos changos pegando gritos. Pero estaba tan bien hecha que decidí verla.
Sus actos II, III y IV, fueron tan profundos que me niego a hacer algún comentario estúpido. Coño, que arrecha es esta película. Lo único que agregaría es que todas esas imágenes del viaje en el cuarto acto fueron hechas bajo los efectos de algún psicotrópico que espero no tomar en mi vida. Sin duda Kubrick te hace pensar con los ojos.

RACISMO DEPRIMENTE

Hoy pretendía escribir un artículo sobre la película “Casablanca”. Pensé que iba a ser una historia de amor corta venas, pero fue muy sencilla, y la verdad no me llamó la atención. Lo lamento por quienes se les mueve su sensibilidad la frase “Siempre tendremos París”.
Hoy vi algo en el programa “Aló Presidente” superó mi capacidad de asombro. Vi al Presidente Chávez con un actor cómico promoviendo el odio racial en Venezuela. Durante algunos minutos, escuché a este actor decir cualquier cantidad de barbaridades (que en un ambiente íntimo y de extrema confianza pueden llamarse chistes) en un programa conducido por el Presidente de la República, donde daba a entender que las personas que no están de acuerdo con sus ideas políticas llamamos “negros” y “Chancletúos” a quienes le apoyan.
Los Estados Unidos de América es una gran nación. Por mentir –caso Nixon- o por una aventura –caso Clinton- han destituido o al menos intentado a los primeros servidores públicos de ese país. En una nación donde los “Afroamericanos” –ya que es inconveniente decir la palabra negro o negger- miran con desprecio y tratan mal no sólo a los blancos, también a los chinos, árabes e incluso los latinos que hemos ido en condición de turistas a ese país, minutos después de ver semejante barbaridad en la televisión estarían ardiendo las calles de Nueva York y Los Ángeles, pidiendo la destitución del mandatario.
Señor Presidente, respete al pueblo venezolano y no siga promoviendo el odio social en nuestro país. Recuerde que usted no es un Rey sino el primer Servidor Público de este país.

viernes, 9 de mayo de 2008

El taxista

La segunda semana de mayo ha sido considerablemente triste. Luego del martes 6, me han pasado muchas cosas negativas, con mi carro, mi cuerpo, mi familia. La tristeza solo atrae malas situaciones.
Estos días he decidido estar solo, encontrarme a mi mismo, redescubriendo mi pasión por escribir. Por ello compré una excelente colección de películas, y he decidido abrir un mini cine foro sobre ellas en este blog, atendiendo también al pasado tema, que aunque relataba una situación personal, encontré en una película china un punto de inspiración.
Taxi Driver fue dirigida por Martin Scorsese, y según Wikipedia fue su primera gran película. Ya había visto Toro Salvaje, y por ello me animé a ver esta producción del dueto Scorsese - De Niro. La verdad me pareció la justificación de la violencia del americano, es decir, un hijo de puta enfermo porque no se puede coger a un culo, asesina a personas que se ganan la vida “con el sudor de su ...” con la prostitución de una niña de 12 años y por asesino lo llaman héroe. Ya entiendo qué tenían en la cabeza los adolescentes de Columbine o los policías de Los Ángeles cuando le cayeron a batazos a un negro en una autopista.
Taxi Driver es una justificación a la violencia. Es, a mi forma de ver, cómo debieron vender los nazis al pueblo alemán el maltrato al pueblo judio. Desde ese punto de vista es muy interesante, aunque mi moral y mi ética me obliguen a decir que ese guión es una mierda. Lo que faltó fue que el chulo (pimp), fuera negro.
Como producción no tuvo a mi parecer ningún mérito en especial, sobre todo comparada con Toro Salvaje. Lo que sí admito fue mi sorpresa al ver cómo lucían Cybil Sheppard y Jodie Foster en 1976.
La verdad lamento haber visto esa película en esta semana tan triste para mí. Afortunadamente el pasado fin de semana ví Full Metal Jacket, la cual disfruté como siempre de los colores y el arte de las películas de Stanley Kubrick.
La vida a veces se pone ladilla ¿no?

lunes, 28 de abril de 2008

ESTOY COMPLETAMENTE JODIDO


Inicialmente quería usar este blog para escribir sobre béisbol, pero como ya tengo el dominio del web site http://www.tigrerosoficiales.com/, decidí emplear este espacio para escribir sobre mí, mis problemas existenciales y mi extraordinaria manera de mentarle la madre al mundo con una sonrisa.
Hace algunos años era poeta. Mi mejor época fueron los 16 años, cuando estudiaba cuarto año. Mi profesor Heliosi Oropeza me puso 20 de calificación por mi poema Mi poeta interno. Hoy en día lo leo y me parece una cagada, pero en su momento, el ya anciano educador dijo “Expresaste lo que sientes, y por eso tienes 20”.
Hoy en día no tengo ganas de escribir poemas, desde hace 8 años no escribo alguno. Mi inspiración eran las mujeres, las bellas hijas de los extranjeros –y una que otra morena- que ocupan el listado de quienes estudian en los liceos privados. Era una cagada porque a la mitad de ellas nunca les dije nada, y a la otra mitad, que les enseñaba mis obras, estaba tan seguro que no me pararían bola que sencillamente se los entregaba y me despedía de una vez.
En la universidad todo fue distinto. De 70 personas que estaban en las aulas, 63 eran mujeres, 2 eran maricos y 5 hombres, mientras que en el colegio, de 45 estudiantes, 5 eran chamas. Lo increíble es que en la universidad sólo me enamoré de una, quien tenía un mapa del tesoro tan sencillo que un tipo como yo no cuadraba. A ella le escribí mis últimos poemas, aunque fueron otras compañeras de estudio que con su capacidad de comprensión y deseos de pasarla bien quienes realmente merecieron tal honor.
También creo que dejé de escribir con la llegada de los mensajes de texto. Es más sencillo decir 9 palabras bonitas que tratar que una serie de oraciones que deseas suenen incoherentes y además rimen. Finalmente mi vocación de periodista, que me permite escribir textos argumentativos, me convirtió de poeta a ensayista. Creo haber evolucionado.
Luego de mi fracaso con esa belleza de la universidad, decidí buscar solo el placer, convertirme en una plasta de mierda incapaz de tener un gesto romántico, y como conclusión lógica, no he logrado una sola relación estable, solo noches entre palos y alegrías y mantenimiento de mi línea de crédito en los burdeles.
Una persona especial dijo “Jorge está jodido, porque le tiene arrechera a las mujeres”. Es cierto, mi concepto de la relación de pareja es el mismo que tiene un hombre con 25 años de casado, algo así como que las mujeres son un mueble de la casa que se queja y jode ¿Y cómo no tener ese concepto con una madre tan ladilla?
A veces quiero fantasear con alguien que no me quiere; otras no le paro bolas a quienes les importo, pero que son tan enrolladas que me recuerdan a la que me parió; a algunas no las tomo lo suficientemente en serio y las cosas se enfrían; y finalmente cuando consigo a una mujer con cerebro, pues no me puedo enamorar de ella porque sería una locura, y además se fue de mi vida antes de encontrarla.
Estoy jodido, eso no es nada nuevo. Tener un trabajo excelente, un jefe admirable, real en las cuentas corrientes y de ahorro, las tarjetas de crédito vacías y carro propio no es suficiente. Gracias a Dios es así, porque la felicidad es sólo un momento.

viernes, 25 de abril de 2008

Camino a la felicidad

Camino a la felicidad es el título en español de una película protagonizada por Will Smith y su hijo en la vida real. La historia cuenta la vida de un negro que intenta hacer vida como corredor de bolsa en los Estados Unidos y finalmente se hace millonario –algo nada raro en el Imperio-. Al mejor estilo de “La vida es bella”, el padre hace todo lo posible para sobrevivir con su hijo, llegando al extremo de pasar una noche en el baño de una estación de metro. Al final el personaje obtiene el empleo y dice que fue en ese momento cuando realmente sintió la “Felicidad”.

Tétrico, pero cierto: La felicidad es solo un momento. Desde el pasado 29 de enero de 2004, cuando los Tigres obtuvieron su primer título en la ciudad de Puerto La Cruz, he vivido los mejores años de mi vida. Cuatro años después, victoria tras victoria, siento por una parte que aprecio tanto esta racha ganadora porque me costó una bola vivirla, pero también creo que “mal tripeé” sufriendo durante 15 años, cuando asistía al estadio para ver perder a los Tigres ante Caracas, Magallanes, Lara o Zulia.

En agosto del año pasado fui, por sugerencia de mi amigo Felipe, a Cata con unos panas. El viaje fue muy divertido, y antes de regresar a Maracay me senté en la arena a mirar el paisaje. Estaba pensando en una valenciana muy especial a quien había prometido llevar a conocer esa playa. Miré al cielo para hablar con Dios y pedirle una explicación del por qué yo no había podido tener una relación completa e interesante con una dama. Lo cierto es que esa “dama” había aparecido el día anterior, y en una borrachera de Ron con Vino me había dado nalgadas con una chancleta, lanzado cosas e incluso arañado mi espalda con un tenedor.

Esos dos meses que conviví con su presencia fueron por demás interesantes. Ella es una de esas personas que creen ser interesantes, y en realidad lo son. Es como un terremoto que te mueve tu vida y tu forma de pensar, para decirte “estoy aquí”, y luego irse para hacerte comprender, como todo fenómeno natural, que hay cosas que tú no puedes controlar.

En su segunda visita a mi vida llegó con un lema de felicidad, algo así como “soy feliz, soy feliz” –el cual se escucha mucho más cómico cuando tomas alcohol y te agitan la cabeza. Ciertamente me siento feliz, como sólo los Tigres de Aragua y el Manchester United con su especial forma de ganar, lo han logrado.

Ella está ansiosa por irse, y llevarse una vez más su alegría, sus conocimientos en música y literatura, su iniciativa para hacer cosas locas y convertir una simple reunión de amigos en una jornada de locuras y amor. Sus caprichos, malacrianza, terquedad y su peinado poco femenino sin duda también lo voy a extrañar.

A finales de la segunda semana de mayo mi vida volverá a la fastidiosa normalidad. Volveré al GYM, a los fines de semana de dominó, intentaré echarle los perros a una mujer que sea un cúmulo de necesidades y que lo más profundo que haya leído sea alguna mierda de Pablo Cohelo –lo cual sería ya una rareza-.

Sin embargo, debo aprender de las enseñanzas de Roberto Benigni y su película más reconocida, ya que cualquier escenario negativo puede ser disfrutado y vivido con intensidad y humor, o puedo hacer como el personaje de Will Smith y sufrir cual novela todo el camino que debo recorrer para convertirme en un negro multimillonario. Ejemplo, soy feliz a pesar de tener 2 días sin luz en mi casa.

Soy feliz, y debo aprender a mantenerme así. Ella no es la felicidad, es una consecuencia a una serie de hechos, un aprendizaje, tal vez un premio, que junto a las personas que me rodean, como mis amigos y mi sobrina, me hacen apreciar más la vida. Mucha gente dijo que los Tigres eran una moda pasajera como el reggaeton, pero al igual que dicho ritmo, se han convertido en una dinastía, una hegemonía. Sé que seré feliz por mucho tiempo, aunque precisamente sea más feliz por visitas o “temporadas”.